Otra vez Primavera

- ¿Qué quieres hacer ahora? – le preguntó muy servicial Chico de lentes a la Chica de pelo corto.
- ¿Caminamos? – respondió ella tímida y algo confundida.

Tanta cortesía de parte de Chico de lentes le sorprendía. No sólo la había invitado a cenar y se había comportado muy educado, además la escuchaba atento y ahora parecía dispuesto a hacer lo que ella pidiera. No se había comportado así con ella ni siquiera en la época en que le dio el título “futura madre de mis hijos”, ni siquiera ahí. - ¿Será que en realidad me extrañaba como dijo en su e-mail? Se preguntaba mentalmente Chica de pelo corto mientras Chico de lentes movía la boca relatando, seguro, alguna anécdota –real o ficticia- que lo hiciera quedar “bacán”.

La noche estaba linda, el cielo despejado y el clima tibio. La primavera había llegado y se hacía sentir. Caminaban por Larco en dirección a Larcomar cuando él se detuvo y con una actitud muy serena le dijo:

- A media cuadra hacia la izquierda está mi depa. ¿Quieres conocerlo?
- Uhm… bueno… yo…
- ¿Qué, me tienes miedo? ¡Anda! Como si nunca hubiéramos estado solos o qué

Eso es justo lo que ella temía, estar a solas con él en alguna situación “de riesgo”. Probablemente terminarían tirando, ella se sentiría vulnerable y él le rompería, una vez más, el corazón.

- Bueno, ¡vamos!

Una vez arriba y sentados en la alfombra de la sala, Chico de lentes le ofreció una copa de vino, un informe oral de sus últimas conquistas y la historia de su gran amor por una chica de pelo largo que no le daba pelota. Chica de pelo corto le dio a cambio un recuento de affairs inventados que la hicieron –según ella- quedar bien.

Copas van, copas vienen, y con ellas la proximidad.

- Me siento muy bien contigo ¿sabias? Desde la primera vez en ese telo, ¿te acuerdas? Siempre muy cómodo – susurró Chico de lentes mirando a Chica de pelo corto a los ojos. Seguidamente, la besó. Ella lo rechazó al principio, hasta que reconoció en esa boca, la misma boca que un año atrás le decía palabras de amor. Entonces, cerrando los ojos, se dejó llevar.

El cuerpo de Chica de pelo corto temblaba ligeramente mientras él le besaba el cuello. Sabía que si lo hacía lentamente y lamiendo un poco, lograría ponerle la piel de gallina. Seguía en esa tarea, cuando con la mano izquierda empezó a acariciarle el tobillo y a subir despacio hacia su rodilla. Esto hizo que los pezones de ella asomaran empujando la tela de la blusa y que, efectivamente, la piel se le pusiera de gallina.

La mano de Chico de lentes siguió su camino hasta encontrarse debajo de la falda de yin de la Chica de pelo corto. Una vez ahí, su recorrido sinuoso hacía gemir a la Chica de pelo corto quien ahora, aún con los ojos cerrados, se echaba hacia atrás y abría ligeramente las piernas.
¿Te gusta cómo te toco? – preguntó Chico de lentes mientras la miraba lujurioso y con una prominente erección asomando por su pantalón. Ella, quien estaba muy excitada como para pronunciar alguna palabra. Respondió con un gemido. Chico de lentes sacó su mano de debajo de la falda, y dejando un rastro húmedo procedió a abrirle la blusa. Unos senos firmes y redondos saltaron a la vista de Chico de lentes quien se disponía a lamer los pezones que ahora parecían llamarlo.

El resto fueron caricias, sudor, piel, mordidas. Él le decía lo rica que estaba, ella le decía que había extrañado su forma de tirar. Vientre contra vientre, piernas entrelazadas, movimientos pélvicos, besos, más sudor. Ella le acariciaba el trasero y él las caderas. – Tienes un culito rico. Gemidos, besos, cópula, agitación…

Cuando llegó la mañana, Chico de lentes dormía cansado y babeaba soñando con que ese día buscaría a la chica de pelo largo, quien ahora si le daría pelota y le haría el amor como hace tiempo no lo hacía. Por su parte, Chica de pelo corto esbozaba una pequeña sonrisa en un rostro iluminado. La primavera había llegado y ella, se había enamorado otra vez.

fin.


en el inconsciente de nix December 2, 2005 en
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